APORTE ENERGÉTICO
La alimentación es un fenómeno complejo mediante el cual los alimentos cumplen diversas funciones. Ante todo, proporcionan las sustancias que necesita el organismo para crecer y renovarse. Además, aportan la energía que se gasta cada día para desarrollar las funciones vitales y realizar las actividades físicas. Por último, satisfacen algunas necesidades emotivas y gustativas relacionadas con la cultura y la educación familiar.
Los alimentos consumidos cada día para satisfacer estas necesidades están compuestos por mezclas sumamente variadas de sustancias nutritivas (glúcidos, lípidos y proteínas), sales minerales, oligoelementos, vitaminas y agua.
Sólo las sustancias nutritivas aportan la energía que se utiliza, por ejemplo, en forma de trabajo muscular o, sobre todo, como calor. Calculando en el laboratorio la cantidad de energía liberada por la combustión o la digestión completa de cada tipo de sustancia nutritiva se obtienen los siguientes resultados:
- un gramo de glúcidos puros (azúcares y almidones) proporciona 4 calorías.
- un gramo de lípidos puros (aceite, por ejemplo) proporciona 9 calorías.
- un gramo de proteínas puras (inexistentes en esta forma en la naturaleza) proporciona 4 calorias.
- un gramo de alcohol puro proporciona 7 calorías.
Las sales minerales y los oligoelementos, imprescindibles para el equilibrio fisiológico y, en algunos casos, para la combustión de las sustancias nutritivas, no aportan ninguna caloría. Lo mismo ocurre con las vitaminas, necesarias para la combustión y el buen uso de los nutrientes pero que no proporcionan ninguna caloría. Tampoco el agua, indispensable para toda forma de vida, aporta calorías.